- El acuerdo es preliminar, y está sujeto a que otros productores quieran acogerse a él. Es muy probable que Irán no quiera someterse al acuerdo, pues en enero apenas estaba empezando a restablecer su producción, y necesita vender lo más que pueda.
- La producción actual está en niveles récord, aproximadamente 97 millones de barriles. Congelarla en ese nivel no haría subir los precios a menos que hubiera un aumento rápido de la demanda, que por ahora no está a la vista.
- Lo que haría en verdad mover el precio hacia arriba sustancialmente es un recorte de la producción, no un congelamiento.
- Existe al menos la posibilidad de que el acuerdo de hoy sea el primer paso hacia un acuerdo de recorte de producción. Pero eso aún está por verse.
- Muy interesante el realineamiento político: Rusia y Arabia Saudita, tradicionalmente rivales y enfrentados, se ponen de acuerdo en este punto. Puede tener que ver con el hecho de que, tras el acuerdo nuclear, hay la percepción de que Estados Unidos e Irán se están acercando. Irán es el más fuerte enemigo de Arabia Saudita, y había sido tradicionalmente aliado de Rusia. Su acercamiento con Estados Unidos decepciona tanto a Rusia como a Arabia Saudita, quienes empezarían a buscar intereses comunes.
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