Comentario publicado a las 08:30:
Tras una larga introducción propone Gabriel Silva en su columna al menos tres cosas:
1. No hacer la reforma tributaria.
2. No prestarles atención a las calificadoras de riesgo.
3. Desatender la regla fiscal o derogarla. Esta es una norma reciente que pone límites (cambiantes y dinámicos) al déficit fiscal.
Mi lectura de la columna es la siguiente (a manera de hipótesis):
1. El gobierno (del cual Silva casi siempre ha actuado como vocero) está ambientando la posibilidad de que le sea imposible presentar la reforma tributaria.
2. Imposible en este año, por una súbita complicación de las negociaciones de La Habana que haría impredecible la fecha de culminación total de las mismas, y por tanto, haría incierta la posibilidad de presentar la reforma tributaria con tiempo suficiente para ser aprobada este semestre.
3. O imposible después del plebiscito, cuando quiera que sea, por haberse agotado todo el capital político (y el frasco de mermelada) empujando su aprobación. La encuesta reciente de Invamer muestra al plebiscito con amplia ventaja, pero el Gobierno es consciente, sobre todo después de la segunda vuelta de 2014, de que el esfuerzo de movilización y organización que se logra con mermelada es indispensable. Y que alcance y sobre para la reforma tributaria, que demanda siempre en Colombia grandes cantidades, es también incierto.
4. Antes de atreverse a dar un paso tan abrupto, consideran necesario ambientar el escenario de opinión. Empezarán a presentar a las calificadoras y a la regla fiscal como formalidades secundarias frente al gran objetivo de lograr la paz. Y para ello, también, los amigos más cercanos del Gobierno, como Silva, empezarán a exaltar en el Presidente virtudes de rebelde, "iconoclasta y audaz".
Estoy de acuerdo con la hipótesis de "ambientación" de la opinión.
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